El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una enfermedad neurobiológica que se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos y recurrentes (obsesiones) y conductas o actos mentales repetitivos (compulsiones) que el sujeto realiza con la finalidad de reducir su malestar o evitar algún acontecimiento negativo. Las obsesiones y compulsiones son experimentadas por el individuo como excesivas e irracionales, y causan gran perturbación en el área social y/o personal.
FRECUENCIA: Hasta hace poco tiempo se pensaba que el TOC era una patología poco común debido a que muchas personas que padecen este trastorno tienden a esconder los síntomas y no buscan ayuda médica, por lo que una gran parte de los casos no son diagnosticados. Estudios epidemiológicos recientes indican que es una afección frecuente. La prevalencia del TOC en la población general se aproxima al 3%. Se calcula que en el mundo más de 100 millones de personas sufren este trastorno, más que el número de pacientes a los que se les ha diagnosticado anorexia, esquizofrenia o trastorno bipolar.
DISTRIBUCIÓN POR SEXOS: No hay diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a frecuencia, aunque algunos autores sugieren un ligero predominio femenino. Sin embargo, en las compulsiones de limpieza predominan las mujeres, mientras que en las de comprobación lo hacen los hombres. La lentitud compulsiva también es mas frecuente en varones.
En niños y adolescentes tampoco hay diferencias sexuales en la frecuencia del TOC
EDAD DE INICIO: El Trastorno Obsesivo Compulsivo suele comenzar durante la adolescencia o al principio de la edad adulta, aunque también puede iniciarse en etapas más precoces, durante la infancia. Un comienzo tardío, a partir de los 35-40 años debe hacer pensar en un problema neurológico subyacente (p ej tumores o quistes cerebrales) o depresión. En los varones suele tener un inicio a edad más temprana (6-15 años de edad) que en las mujeres (20-25 años de edad).
El comienzo del trastorno suele ser gradual, si bien se han observado casos de inicio agudo. Menos del 20% de los trastornos de este tipo tienen curación tras el tratamiento farmacológico. La mayoría de los casos presentan mejoría moderada pero se convierten en enfermos crónicos aunque con altibajos, con exacerbaciones de los síntomas en relación con acontecimientos estresantes. Un 15% de los pacientes presenta un deterioro intenso y progresivo del funcionamiento psíquico con grave perturbación en los vínculos sociales y laborales. Aproximadamente un 5% sigue un curso episódico, con síntomas mínimos o ausentes en los periodos intercríticos.
La causa exacta del TOC es desconocida, si bien las investigaciones científicas indican que el TOC es una enfermedad neurobiológica que puede ser provocada por problemas con el funcionamiento de ciertas sustancias químicas a nivel cerebral, donde a su vez, el historial familiar y la predisposición genética juegan un papel importante.
FACTORES GENÉTICOS: Existe gran cantidad de evidencia de una contribución genética a la etiología del TOC. Diversos estudios han demostrado la existencia de agregación familiar, es decir, la tendencia a presentarse varios casos de TOC o de trastornos relacionados, como por ejemplo los tics o el sindrome de Tourette, en individuos de la misma familia. Los mecanismos de transmisión genética son muy complejos, en los que están involucrados múltiples genes, y aun no han sido del todo aclarados.
FACTORES NEUROQUÍMICOS: La actividad cerebral está mediada por los neurotransmisores, sustancias químicas que las neuronas usan para transmitir los impulsos y comunicarse entre sí. Diversos estudios indican que el origen del trastorno se encuentra en la alteración de uno de estos neurotransmisores, la serotonina, que participa en muchos procesos biológicos incluyendo el estado anímico, la agresión, el control de impulsos, el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el dolor. La alteración de la transmisión serotoninérgica también se encuentra implicada en la depresión, los trastornos alimenticios, la automutilación y la esquizofrenia.
La alteración de un solo sistema neurotransmisor no explica la totalidad de las manifestaciones clínicas del trastorno por lo que la alteración conjunta de otros neurotransmisores pueden jugar un papel importante en la producción de los síntomas. En las formas de TOC que se asocian a Síndrome de Tourette se ha encontrado un trastorno en la regulación de la neurotransmisión mediada por dopamina. Otros factores que pueden estar involucrados en el TOC incluye al sistema opioide, la oxitocina, la vasopresina y los esteroides gonadales.

ALTERACIONES NEUROANATÓMICAS: Los estudios de neuroimagen con Tomografía Axial computerizada (TAC) y Resonancia Magnética Nuclear (RNM) han permitido identificar alteraciones en las estructuras cerebrales de pacientes afectados de TOC. Estos estudios muestran un aumento de densidad de la corteza orbito-frontal (córtex prefrontal), involucrado en el juicio, las emociones y la planificación, de los ganglios basales y del tálamo así como una disminución de la densidad del cerebelo.
Los estudios realizados con Tomografía de Emisión de Positrones (PET) que permiten estudiar la función cerebral, muestran un aumento de la actividad de los lóbulos frontales, ganglios de la base y cíngulo. La hiperactividad de estas zonas desaparece cuando se repite el estudio tras un tratamiento exitoso con fármacos o psicoterapia. Estos estudios sugieren un papel activo en el desarrollo del TOC de los circuitos fronto-estrio-talámicos.
FACTORES INMUNOLÓGICOS: En casos de TOC de inicio en la infancia, se han observado casos relacionados con un proceso autoinmune similar al observado en la Corea de Sydenham, disparado por una infección por estreptococos betahemolíticos del grupo A, los cuales producen una reacción inmune generando anticuerpos que atacan a las neuronas de los ganglios basales y otras zonas del cerebro, causando alteraciones motoras y conductuales. Para denominar a estos casos de TOC en la infancia, de inicio agudo tras una infección estreptocócica se ha acuñado el término PANDAS, siglas en inglés de Pediatric Autoinmune Neuropsychiatric Dissorder Associated with Streptococcus.
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Subir
Como ya se ha comentado en la definción del trastorno, el TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones.
Las obsesiones: son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que son experimentados (al menos inicialmente) como intrusos e inapropiados y que causan ansiedad o malestar acusados. El individuo reconoce que estas obsesiones son el producto de su propia mente, aunque totalmente involuntarias, y que no vienen impuestas desde fuera, como ocurre en la inserción de pensamiento. La frecuencia y duración de las obsesiones varían mucho entre pacientes; algunos informan de dos o tres obsesiones por día que duran largo tiempo cada una de ellas, mientras que otros informan de múltiples ocurrencias obsesivas al día, pero de breve duración.
Los contenidos más frecuentes de las obsesiones son:
- Contaminación (p.ej., al dar la mano o tocar ciertas cosas o sustancias).
- Dudas repetidas (p.ej., sobre si se ha cerrado el gas o la puerta o si se ha atropellado a alguien)
- Impulsos de carácter agresivo u horrendo (p.ej., hacer daño o matar a un hijo o proferir obscenidades en una iglesia). Estas obsesiones implican hacerse daño a sí mismo o causar daño a otros.
- Necesidad de tener las cosas en un orden determinado (lo que lleva a un intenso malestar ante cosas desordenadas o asimétricas),
- Contenido religioso (p.ej., pensamientos blasfemos),
- Imágenes sexuales (p.ej., una escena pornográfica) y
- Acumulación.
- Rumiaciones obsesivas: pasar larguísimos periodos de tiempo pensando de forma improductiva sobre cualquier asunto tal como una cuestión filosófica, religiosa o familiar.
El paciente con obsesiones intenta pasarlas por alto o suprimirlas o bien neutralizarlas con algún otro pensamiento o acción, es decir, con alguna compulsión.
Las compulsiones: son conductas (p.ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar) o actos mentales (p.ej., rezar, contar, repetir palabras o pensamientos en silencio, repasar mentalmente acciones previas, etc.) que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que deben ser aplicadas rígidamente. La mayoría de autores emplean el término ritual como sinónimo de compulsión, aunque otros los distinguen; así, según Botella y Robert (1995), los rituales son compulsiones manifiestas o encubiertas que siguen un patrón rígido y una secuencia de pasos o etapas con un principio y un final bien definido.
Las compulsiones están dirigidas no a proporcionar placer, sino a prevenir o reducir el malestar (o el aumento de este) o a prevenir algún acontecimiento o situación temidos (p.ej., consecuencias desastrosas como matar a alguien o ir al infierno); sin embargo, no están conectadas de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien son claramente excesivas.

Por orden, las compulsiones más frecuentes implican en primer lugar lavarse/limpiar y comprobar; luego, rituales mentales, repetir acciones, pedir o exigir certeza, ordenar, acumular y contar.
Junto a las obsesiones y compulsiones se da una evitación de las situaciones que facilitan el surgimiento de las obsesiones correspondientes. En las obsesiones de contaminación pueden evitarse los aseos públicos o estrechar la mano o, incluso, salir a la calle y recibir visitas; en las de hacer daño a los hijos, quedarse sólo con ellos o tener cuchillos de cocina en casa; en las de atropellar a alguien, conducir; etc…
Otras características de las obsesiones y compulsiones
Grado de Insight o conciencia
Casi todos los individuos con TOC comparten muchas otras características. La gran mayoría de los sujetos con este trastorno tiene conciencia de que sus preocupaciones son exageradas y de que su comportamiento compulsivo es innecesario, reconociendo habitualmente el sin sentido de sus obsesiones. Por lo general, sobre todo cuando no están teniendo una obsesión, reconocen que tanto las obsesiones como las compulsiones son irreales y contrarias a su forma de pensar y de ser. En los momentos en que obsesionan, creen en su validez.
Resistencia a los síntomas
La mayoría de las personas con TOC lucha contra esos pensamientos obsesivos no deseados y contra la realización de las compulsiones. Muchos son capaces de mantenerlos bajo control, durante las horas de trabajo o escuela. Sin embargo, a medida que pasan los meses o años, la resistencia se puede ir debilitando cada vez más. Otro tanto sucede durante las épocas de mayor estrés. Cuando esto ocurre, el TOC es tan severo que los rituales consumen prácticamente toda la vida del paciente, haciéndole imposible continuar con sus actividades ordinarias.
Vergüenza y secreto
Las personas con TOC tienden a esconder su problema en vez de buscar ayuda. Por lo general, tratan de ocultar este trastorno por resultarles vergonzante o ridículo y a veces tienen éxito en ocultar su comportamiento, con lo que pueden retrasar la terapia muchos años. Desafortunadamente, esta demora reduce la posibilidad de que un tratamiento posterior sea exitoso, ya que los hábitos obsesivo-compulsivos se arraigan más fuertemente con el tiempo. Para ese momento, tanto ellos como sus familiares han aprendido a vivir muy limitados, girando alrededor de los rituales.
Persistencia o larga duración
El TOC tiende a durar años, aún décadas. Los síntomas, de vez en cuando, pueden ser menos severos y suele haber intervalos en los cuales son leves, pero en la mayoría de las personas con TOC, los síntomas son crónicos e incapacitantes, siguiendo un curso fluctuante. Es importante tener en cuenta que una vez que se inicia, la enfermedad no se cura sin tratamiento.
FORMAS DE PRESENTACIÓN DEL TOC: Subir
Los comportamientos obsesivos compulsivos suelen existir muchos años antes del que paciente llegue a la consulta de un profesional. El inicio de los síntomas generalmente es gradual pero a veces es brusco. Puede comenzar como pensamientos intrusívos, como imágenes violentas que entran en la mente. También puede comenzar con rituales, comportamientos repetitivos .Las obsesiones y compulsiones pueden ser más de una y pueden cambiar en el transcurso del tiempo .Los síntomas múltiples son la norma.
Las manifestaciones clínicas de las obsesiones y compulsiones más frecuentemente vistas en la práctica son las siguientes:
Contaminación:
Las obsesiones de contaminación usualmente se caracterizan por miedo a la suciedad, a los gérmenes, a las toxinas, a los peligros ambientales, a las secreciones y desechos corporales. Los pacientes típicamente tienen temor de contagiar o contraer una enfermedad o sentirse sucios. El contenido de la contaminación y las consecuencias temidas comúnmente varían con el tiempo, por ejemplo el miedo a un cáncer puede ser reemplazado por el temor a sufrir una enfermedad de transmisión sexual. Los pacientes con obsesiones de contaminación se preocupan de causar daño a otros o que éstos se enfermen más que ellos mismos; dicha característica diferencia del miedo a la contaminación visto en las fobias específicas.
El lavado es la compulsión más asociada a la obsesión de contaminación. Esta conducta típicamente ocurre después del contacto o de la proximidad con el objeto temido. Algunos pacientes repetitivamente se bañan en la ducha hasta que se “sienten bien” o deben bañar su brazo derecho y/o su brazo izquierdo el mismo número de veces. También algunos con miedo a la contaminación evitan o previenen el contacto con contaminantes. En ocasiones se producen lesiones eccematosas por el lavado compulsivo.
Duda patológica
Estos pacientes están plagados por preocupaciones, por ejemplo, van a ser responsables de un horrible evento como resultado de su descuido. Se muestran temerosos a generar un incendio por un olvido al apagar la estufa antes de dejar su casa. La duda excesiva y sentimientos asociados con una gran responsabilidad comúnmente conducen a rituales de confirmación. Pueden requerir varias horas en revisar su hogar antes de dejarlo. La duda patológica también puede conducir a conductas evitativas, por ejemplo no abandonar su casa para evitar los rituales de confirmación. Estos sujetos también pueden comprometer a un familiar en sus rituales con el fin de disminuir el tiempo empleado para éstos.
Necesidad de simetría
Este término involucra a la preocupación exagerada de estos pacientes de arreglar u ordenar las cosas “perfectamente”, realizar ciertas actividades motoras en una secuencia exacta, en forma simétrica o balanceada. Estos pacientes pueden ser divididos en dos grupos: 1) Aquéllos con ideas de imperfección y 2) Con pensamiento mágico. Los primeros utilizan una excesiva cantidad de tiempo en completar una tarea aun por simple que ésta sea y en contraposición con el resto de los que padecen TOC, pueden no experimentar sus síntomas como egodistónicos .
Obsesiones somáticas
Se define como el miedo persistente e irracional a desarrollar una enfermedad que menace contra su vida, este tipo de síntomas pueden ser vistos en varios trastornos diferentes al TOC, como en la hipocondriasis, depresión mayor y trastorno de pánico. Los temores más frecuentes consisten en miedo a contraer un cáncer, una enfermedad
venérea y Sida. Las compulsiones son de confirmación y reconfirmación de la parte del cuerpo involucrada. A diferencia de los pacientes con hipocondriasis, los que sufren de TOC, tienen síntomas obsesivo-compulsivos adicionales y no experimentan síntomas somáticos ni viscerales de la enfermedad. Las obsesiones somáticas se distinguen del trastorno por somatización ya que los que padecen del TOC típicamente se centran en una enfermedad y no en síntomas somáticos diversos y aparentemente no relacionados.
Obsesiones agresivas y sexuales
Estos individuos presentan miedos excesivos de realizar un daño a otros o cometer un acto sexual inaceptable. Muchos se muestran horrorizados por sus obsesiones y no las comentan a los demás por vergüenza. Otros desarrollan rituales de confesión, se pueden autoreportar a la policía o a los sacerdotes confesándose repetitivamente.
Compulsiones mentales
Son actos mentales, que como las otras compulsiones son realizadas para neutralizar o reducir la ansiedad por la obsesión. Los pensamientos neutralizantes son los de conteo y los de rezar.
TIPOS DE TOC Subir Un individuo afectado de TOC suele tener varias obsesiones y diversos rituales por lo que suele ser dificil encuadrarlo dentro de un tipo determinado de TOC. Dependiendo de las obsesiones y rituales predominantes nos encontramos con los siguientes tipos de TOC:
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Lavadores y limpiadores: son personas con obsesiones de contaminación y tienen rituales de limpieza excesiva y conductas de evitación de aquello que consideran sucio o contaminado.
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Verificadores: personas con duda permanente, necesitan inspeccionar y verificar una y otra vez todo aquello que realizan ante el miedo que, por un descuido, se origine una catástrofe.
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Ordenadores: son aquellas personas que exigen que todas las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo a unas determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.
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Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes de los que no pueden desprenderse.
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Repetidores: son aquellos individuos que se empeñan en la ejecución de acciones repetitivas.
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Ritualizadores mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivos, llamados compulsiones mentales, con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.
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Numerales: buscan sentido a los números que le rodean; sumándolos, restándolos, cambiándolos hasta que les da un número significativo para ellos.
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Filosofales: Con tendencias algo inciertas. Viven en un proceso metafísico del que no pueden desprenderse. Incompatibles con los numerales.
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Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores. No obstante, a diferencia de quienes sufren los demás tipos de TOC, no se entregan a comportamientos reiterativos de tipo físico, sino a procesos reiterativos únicamente mentales.
DIAGNÓSTICO Subir Para establecer el diagnóstico de TOC se deben cumplir una serie de criterios recogidos en el DSM-IV (Manual de Diagnóstico y Estadistica de los Trastornos Mentales 4ª Edición, Sociedad Americana de Psiquiatría), sistema de clasificación psiquiátrica operativa más conocido y utilizado en los países occidentales.
Según el DSM-IV para poder hablar de Trastorno Obsesivo Compulsivo deben cumplirse los siguientes criterios:
A.- Se cumplen para las obsesiones y compulsiones:
Las obsesiones se definen como pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos. Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre la vida real. La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son producto de su mente.
Las compulsiones se definen por comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente. El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos, sin embargo estos comportamientos u operaciones mentales, o bien no están conectados en forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultal claramente excesivos.
B.- En algún momento del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.
C.- Las obsesiones o compulsiones provocan malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora diaria) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales, (o académicas) o su vida social.
D.- Si hay otro trastorno psiquiátrico asociado, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (por ejemplo: preocupaciones por la comida en un Trastorno de la alimentación, preocupación por las drogas en un Trastorno de consumo de sustancias, etc).
E.- El trastorno no se debe a efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas o fármacos) o de una enfermedad médica.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL Subir
TRASTORNOS CON LOS QUE SE DEBE REALIZAR EL DIAGNOSTICO DIFERENCIAL DE TOC
Depresión mayor (rumiaciones)
Trastorno bipolar
Otros trastornos de ansiedad
Trastornos psicóticos (con pensamientos intrusivos)
Trastornos orgánicos cerebrales
Trastornos de control de impulsos
Trastorno de alimentación
Trastornos de personalidad:
•Tipo borderline
•Tipo obsesivo-compulsivo
Es importante realizar un cuidadoso diagnóstico diferencial, especialmente entre el TOC y el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, ya que este no presenta buena respuesta a la farmacoterapia. Asimismo, es necesario saber si los síntomas obsesivo-compulsivos son el trastorno primario o bien aparecen en el contexto de otra entidad nosológica, como depresión mayor con rumiaciones, trastornos mentales orgánicos, trastorno de control de los impulsos, autismo, retraso mental o esquizofrenia.
Aunque puedan tener algunas características comunes, el TOC y el Trastorno Obsesivo Compulsivo de la Personalidad son dos entidades diferentes. Los trastornos de personalidad constituyen alteraciones globales de la forma de ser, caracterizadas por la existencia de un patrón de comportamiento rígido, inflexible, repetitivo y con limitada capacidad de adaptación. El individuo que lo padece no tiene conciencia de sus síntomas, no los reconoce como inapropiados y los entiende como una forma de ser.
Las características principales son:
- Preocupación exagerada por el orden, el perfeccionismo y el control con pérdida de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia.
- Preocupación excesiva por los detalles, las normas, la organización o los horarios que llevan al individuo a perder de vista el objetivo principal de la actividad a desarrollar.
- Perfeccionismo inadecuado que interfiere o impide la finalización de las tareas.
- Dedicación excesiva al trabajo con exclusión de actividades sociales o descanso, que no es atribuible a necesidades económicas manifiestas.
- Excesiva terquedad, escrupulosidad o rigidez en temas de moral, ética o valores atribuibles a la identificación con costumbres culturales o ideas religiosas.
- Tendencia a acumular objetos inútiles y avaricia.
- Reticencia a delegar tareas o responsabilidades en otros.
- Rigidez y obstinación.
Durante muchos años prevaleció la idea que los pacientes con TOC presentaban también trastorno de la personalidad pero estudios recientes han aclarado que menos del 40% de los pacientes con TOC cumplen los criterios diagnósticos del trastorno de personalidad.
TRATAMIENTO Subir La medida que se ha mostrado mas efectiva en el tratamiento del TOC es la combinación del tratamiento farmacológico con la psicoterapia.
El primer fármaco aprobado para su uso en el TOC fue el antidepresivo tricíclico clomipramina. Los fármacos considerados actualmente de primera elección son los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): fluoxetina, paroxetina, fluvoxamina y más recientemente citalopram. El tratamiento farmacológico del TOC suele ser crónico, con altas dosis de antidepresivos y un tiempo de latencia prolongado. Se suele iniciar el tratamiento con monoterapia ya que se evitan los efectos de las interacciones medicamentosas aunque si no se consigue una respuesta favorable hay que asociar varios fármacos antidepresivos y/o ansiolíticos.
La psicoterapia tradicional y el psicoanálisis dirigidos a ayudar al paciente a percibir su problema no son útiles para el TOC. La psicoterapia que se usa con mayor frecuencia en el TOC y que se ha mostrado más eficaz es la exposición directa a las situaciones temidas, comenzando por las menos perturbadoras. A su vez se trata de prevenir la respuesta o evitar los rituales. Este tratamiento conductual se conoce como
Terapia de exposición y prevención de respuesta (ERP) y es de dificil aplicación en pacientes con rumiaciones o que no tienen conductas de rituales manifiestas